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Un
sembrador Salió a Sembrar
Autor:
Herman Hartwich
En
la Palabra de Dios, especialmente en el
Evangelio de Mateo, se encuentran las llamadas Parábolas, o lo que
llamaríamos los misterios del Reino de los Cielos.
Ellas describen, lo que será el resultado de la presencia del
evangelio de Cristo en el Mundo, durante la época actual y hasta el
regreso del Señor, cuando recogerá la cosecha. Ahora, es interesante
que no veamos ningún cuadro brillante, de un mundo convertido. Cosa
que muchos discrepan con esto.
Porque muchos están anunciando grandes avivamientos,
verdaderas multitudes casi como que vamos a instalar un verdadero
paraíso en nuestra tierra. Saben que encuentro en estas parábolas
que habrá cizaña mezclada con trigo, que habrá como los peces
adentro de una red. Que habrá peces buenos y peces malos que también
como figura del pecado la Levadura, será hallada dentro de la masa,
solo Cristo puede determinar lo que es bueno, y lo que es malo, y,
al final, el dividirá, ó separará, los buenos, de los malos. No nos
toca a nosotros hacerlo, él lo va a hacer.
En el capítulo 13 de Mateo, tenemos allí el comienzo de una serie de
parábolas.
“Aquel día salió Jesús de la casa y se
sentó junto al mar. Y se le juntó mucha gente; y entrando él en la
barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa. Y les habló
muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a
sembrar. Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al
camino; y vinieron las aves y la comieron. Parte cayó en pedregales,
donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía
profundidad de tierra; pero salido el sol, se quemó; y porque no
tenía raíz, se secó. Y parte cayó entre espinos; y los espinos
crecieron, y la ahogaron. Pero parte cayó en buena tierra, y dio
fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno. El
que tiene oídos para oír, oiga.”
Luego sigue hablando del propósito de las parábolas, luego viene la
explicación de esta parábola, luego siguen otras parábolas, pero
esta primera parábola enfoca el tema de la receptividad del mensaje
del Reino. La verdad central de esta parábola podríamos decir que el
resultado de sembrar, depende de la condición del terreno. Jesús
usaba parábolas para enseñar, usaba cosas conocidas para enseñar
cosas desconocidas.
La parábola es tomar figuras terrenas para enseñar cosas celestiales
o cosas terrenales humanas para enseñar cosas espirituales. Los
misterios del Reino se refieren a verdades que el hombre no puede
descubrir. Son verdades que Dios en su gracia toma la iniciativa que
para poner al alcance de todos. Solo los que tienen una disposición
favorable para con él, pueden captarlas. Pienso cuántas veces las
personas dicen: yo leo la Biblia, no entiendo nada. Pienso que les
falta esta condición favorable. Para con el Señor. Para poder captar
las enseñanzas.
Es algo que está concedido, esta capacidad de discernir la Palabra
de Dios, es algo concedido, de pura gracia es algo concedido, no por
dinero, no por precio, no se compra, y esto es gratuito a los
hombres de fe. No a aquellos auto suficientes, rebeldes, vanidosos,
orgullosos, no se trata de capacidad intelectual, si no capacidad de
corazón humilde, sensible y dispuesto.
“Oíd, pues, vosotros la parábola del
sembrador: Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende,
viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es
el que fue sembrado junto al camino. Y el que fue sembrado en
pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe
con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración,
pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra,
luego tropieza. El que fue sembrado entre espinos, éste es el que
oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las
riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa. Mas el que fue
sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra,
y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno”
Aquí tenemos las 4 clases de oyentes. 4 clases de corazones diríamos
también. Tenemos junto al camino, no quiere entenderla en realidad,
es indiferente, la rechaza no puede penetrar porque allí está
apretada la tierra no está trabajada la tierra está duro, duro, está
impenetrable. Aunque la intención del sembrador es buena no hay
asunto, no nace.
Entonces, el enemigo,
si aún quedaba un poquito de esperanza, el diablo viene y arrebata
la semilla que fue sembrada o que fue esparcida allí. Tenemos en
segundo lugar a la semilla que cayó entre pedregales esto representa
al corazón que se siente atraído por el beneficio del mensaje del
Reino y sin demoras lo recibe con gozo! Cuántas personas dicen! Qué
bueno esto! Me sirve, me sirve y entonces como que escuchan, como
que abrazan, pero no cuentan con el costo de seguir a Jesucristo.
Jesús dijo que era negarse a sí mismo y tomar la cruz cada día y
seguirle.
Aquí dice Jesús que tropiezan con las cosas de este mundo y eso les
hace perder la eficacia y el beneficio de la Palabra. Escuchan el
evangelio de ofertas. Hoy está muy de moda. Presentan todos los
beneficios. No las demandas de Jesucristo. Prometen todo y no
demandan nada excepto dinero. Porque estos que ofrecen este
evangelio lo único que piden es dinero.
En tercer lugar, rápidamente viendo la semilla que cayó entre
espinos. Crecen más rápido que las buenas semillas. Los espinos son
así crecen más rápido de lo que sembramos. Ahora este tipo de
personas reciben la palabra con buenas intenciones pero no le dan
prioridad a lo bueno, no arrancan los espinos. No se someten a la
transformación.
Entonces, las preocupaciones, las riquezas, los afanes de este mundo
hacen que se pierda allí la posibilidad de tener fruto ¿no es
cierto? Ahogan el evangelio. Pero tenemos en cuarto y último lugar
la buena tierra, el terreno blando, el terreno profundo y limpio que
recibe la semilla y le permite crecer y dar fruto bueno. Pensaba yo
por ejemplo en el sistema moderno de Cultivo. Hoy está de moda;
lamentablemente no es la mejor forma de cultivar la tierra se
aplican herbicidas, no se da vuelta la tierra, ya no se usan los
arados, ahora se pasan unos disquitos, con la semilla y los
fertilizantes, y luego químico, más químico, más químico.
Este no es el método natural, no es el método de Dios. Este método
moderno es como no tener contacto ni relación con la tierra.
¿Representa esto al hombre que quiere tener cambios? Sin relación
con el Señor que es el sembrador, yo diría IMPOSIBLE. Para
una verdadera vida de verdaderos valores, necesitamos tener un trato
especial del creador, tú lo necesitas, yo, esta es la parte de Dios,
él quiere relacionarse contigo, él quiere rotular tu corazón, él
quiere romper la tierra de tu corazón.
Ahora yo te pregunto mi querido amigo ¿dejarás que el Señor
quebrante tu corazón, que rotule tu corazón para que salga todo
impedimento para la palabra y así avergonzar al diablo que está
impidiendo que tu recibas la palabra?
Mi amigo déjate tratar con Dios,
en este mismo momento, Dios está tratando contigo, Dios quiere
quebrantar tu corazón, tan solo dile sí Señor, tienes razón, soy
pecador, mi vida está llena de impedimentos, yo mismo soy el
culpable de la mayor parte de los impedimentos, pero quiero recibir
tu palabra, quiero recibir esta bendita semilla para que dé Fruto de
vida eterna. Y de una calidad de vida en esta tierra también. Un
hombre, una mujer lleno de fe y de victoria en Cristo Jesús. Si tú
le entregas tu corazón a Cristo y le permites a él, hacer esta obra,
serás un verdadero hijo de Dios Que Dios te bendiga.
Finalmente, nos encantaría saber de usted.
Puede enviarnos un E-Mail a:
cuadrangular50@yahoo.es
Dios le bendiga, y que El mantenga un "Muro
de Protección" alrededor de usted y de su familia. |