"El Perdón: una palabra
maravillosa"
Autor:
Herman Hartwich
Una de las palabras más
bellas del vocabulario de los seres humanos es la del perdón. ¡Si
todos aprendiéramos lo que significa esta palabra, se evitarían
tantos dolores! Y muchas consecuencias desgraciadas. El dulce
salmista de Israel, ese cantor maravilloso nos comunicó parte de la
emoción que experimentó emocionalmente después de pedirle a Dios,
por ejemplo en el salmo 51, verso 2: lávame más y más de mi maldad,
y límpiame de mi pecado, pero también en esta conexión por su
pecado. También en el salmo 32, versos uno y dos, él llegó a decir
bienaventurado o lo que nosotros podemos llegar a traducir también
dichoso.
O feliz aquel cuya trasgresión ha sido perdonada y cubierto su
pecado. Bienaventurado el hombre a quien el Señor, no culpa de
iniquidad y en cuyo espíritu no hay engaño. Podríamos decir de un
plumazo el perdón cancela el pasado y nos permite comenzar de nuevo.
El evangelista Billy Graham dijo: el perdón no es una frase casual,
es la eliminación de toda nuestra suciedad, degradación del pasado,
el presente y el futuro. La única razón por la que nuestros pecados
pueden ser perdonados, es que en la cruz, Jesucristo pagó
completamente el pecado por ellos. Sin embargo solo podemos obtener
el perdón si nos postramos a los pies de la cruz llenos de
constricción en confesión y llenos de arrepentimiento.
Las bases del perdón
Primeramente según lo que somos y hemos hecho, esto es
arrepentimiento. El salmista en el salmo 51 en los versículos 3 y 4,
dice: Porque yo reconozco, mis rebeliones y mi pecado está siempre
delante de mí. Contra ti, contra ti solo he pecado y he hecho lo
malo delante de tus ojos.
La base del perdón es el arrepentimiento.
¿Has llegado a este punto de sentirte compungido en tu corazón
dolido en tu corazón porque has pecado contra Dios? Porque eres y
porque soy un pecador delante de Dios pero además la segunda parte
de la base del perdón es la petición del perdón. O sea la confesión
en el mismo salmo en el verso 7 y 9, dice David,
Purifícame con Hisopo y seré limpio. Lávame y seré más blanco que la
nieve. Esconde tu rostro de mis pecados y borra todas mis maldades.
Arrepentimiento y confesión van de la mano. Nunca podemos
separarlos. No puede haber confesión sin arrepentimiento y ni
arrepentimiento sin confesión. Para obtener el perdón tú debes estar
de acuerdo con Dios referente al pecado de tu vida. Como yo del
pecado en mi vida; esto es confesar. Estar de acuerdo con Dios, pero
algo muy maravilloso, algo tremendo es ver el resultado del perdón.
Primeramente en los resultados del perdón tenemos la reconciliación.
Cuando Dios nos perdona, hay un cambio inmediato y completo de
nuestra relación con él. En lugar de hostilidad de ese temor de esa
sensación de que él está lejos, hay amor y aceptación, en lugar de
enemistad hay amistad. Porque dice el Apóstol Pablo en 2 Corintios
5:19, Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo no
tomándoles en cuenta los pecados a los hombres.
En segundo lugar tenemos en cuenta la Purificación, la esencia misma
del perdón es nuestra restauración a nuestra posición original
delante de Dios. Decía David, purifícame y seré limpio. Lávame y
seré más blanco que la nieve.
El Apóstol Juan dice: si confesamos nuestros pecados él es fiel y
justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda nuestra
maldad. Otro aspecto de la purificación es que Dios se olvida de
nuestros pecados cuando nos lo perdona. Esto es maravilloso, Dios no
es como nosotros que decimos: te perdono, pero no lo olvido. Dios sí
que lo olvida y mira lo que dice en Hebreos 8:12 porque seré
propicio a sus injusticias y nunca más me acordaré de sus pecados y
sus iniquidades. También dice en el libro de los salmos y en Isaías
que Dios echa a lo profundo del mar nuestros pecados pasados o echa
tan lejos de nosotros como está el oriente del occidente ¿te das
cuenta de lo que significa esto? De que Dios olvido tus pecados y
que te ha perdonado?
En tercer lugar tenemos la solución. El perdón hace que Dios
abandone sus acusaciones contra nosotros. Él no aplicará el castigo
que merecen nuestras culpas. Esto es tremendo, esto es la
misericordia de Dios. Jesús le dijo a la mujer sorprendida en
adulterio, ni yo te condeno, vete y no peques más. El apóstol Pablo
también dice en Romanos 8:1 ahora pues no hay ninguna condenación
para los que están en Cristo Jesús, Los que no andan conforme a la
carne sino conforme al Espíritu.
Debemos tomar en consideración 3 aspectos distintos. El perdón de
Dios, el perdonar a quienes nos han ofendido, y el perdonarnos a
nosotros mismos, dejando atrás nuestro pecado.
De esta verdad, que Dios entiende tu pecado, Dios entiende tu
situación y sabe como resolverlo. Muchas personas entienden que no
tienen solución. Que no tienen esperanza porque sus pecados son tan
graves, tan profundos, tan fuertes, y llegan a decir personas, ni
Dios me puede perdonar. Están equivocadas, el Señor perdona los
pecados, el Señor perdona a todos aquellos que vienen a él,
arrepentidos y dolidos confesándole, pidiéndole perdón. Él les
asegura que les concede el perdón. Pero también hay personas que
también siendo Cristianas, lamentablemente viven una vida de
resentimiento y de amargura porque a veces han sido ofendidos han
sido lastimados por sus propios hermanos cristianos. Y vivir
resentido o amargado es una actitud muy mala.
Primero que todo necesitas poner en orden tu propia vida. Tienes que
poner en orden tu propia vida, confesándole a Dios, ese
resentimiento porque no es bueno. Ni debes, no tienes que mantener
dentro de ti un resentimiento y una amargura, debes considerarlos
como verdaderos pecados y confesarlos a Dios. Además debes perdonar.
Debes perdonar a los que te han lastimado. Debes perdonar a los que
te han hecho mal. A los que te han agredido porque el Señor Jesús
nos enseñó que orando debemos perdonar para que nosotros seamos
también perdonados.
Hay realmente personas que si bien han manifestado, un cierto
arrepentimiento para con Dios, a veces hasta con su prójimo o con su
hermano viven todavía atados a las cadenas, de esa falta de perdón a
sí mismos. Por cosas que han hecho en el pasado. Para esto yo creo
que la solución es un acercamiento en arrepentimiento y confesión
sincera delante de Dios, de todos los pecados. Me viene a la memoria
aquella mujer que fue sanada del flujo de Sangre, cuando Jesús dijo,
¿Quién me ha tocado? Y los discípulos del Señor dijeron, pero Señor
¡todos te han tocado! Y dices ¿quién me tocó?
Te están apretando, pero aquella mujer tuvo temor, y se acercó a
Jesús y le dijo toda la verdad. Esto es algo importante para ti mi
hermano que quizás estás atado con la falta de perdón a ti mismo.
Dile toda la verdad de tu vida a Dios, sin esconder nada. Sin
tapujos y experimentarás la verdadera libertad. Porque Jesús
aseguró, si el hijo os libertare seréis verdaderamente libres. Y
decía también yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mi
mismo y no me acordaré de tus pecados. Si él no se acuerda de tus
pecados pasados no tienes por qué tú traerlos al presente.
Finalmente, nos
encantaría oír de usted. Puede comunicarse con nosotros por E-Mail
a:
cuadrangular50@yahoo.es
Dios le bendiga, y que El
mantenga un "Cerco de Protección" alrededor de usted y de su
familia. |